Trump y Xi Jinping: una tregua que no cambia el tablero.
La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, en Washington dejó una imagen cuidadosamente construida: dos líderes que sonríen, hablan de prosperidad, intercambian gestos de cooperación y presentan la relación entre Estados Unidos y China como una oportunidad para construir estabilidad. Pero detrás de la diplomacia de Estado y de la aparente distensión, existe una realidad mucho más compleja: Washington y Beijing no parecen estar resolviendo su rivalidad; parece están aprendiendo a administrarla. El encuentro del 24 de septiembre, durante la primera visita de Xi Jinping a Estados Unidos en diez años, permitió mantener abierta la negociación en comercio, inversión, inteligencia artificial y seguridad internacional. También, produjo algunos resultados concretos, como un tratamiento arancelario más favorable para aproximadamente 30.000 millones de dólares en bienes no sensibles en cada dirección, la puesta en funcionamiento de los Consejos de Comercio e Inversión y compromisos de co...