Cuando la democracia deja de fingir: el mensaje geopolítico detrás de la abolición de las elecciones en Nicaragua.
Durante años, Nicaragua mantuvo una apariencia institucional que permitía al gobierno de Daniel Ortega conservar una mínima fachada democrática ante la comunidad internacional. Las elecciones continuaban celebrándose, aunque fueran ampliamente cuestionadas por organismos internacionales, sin competencia real y con la oposición encarcelada, exiliada o inhabilitada. Sin embargo, el reciente anuncio del mandatario de que abolir las elecciones, representa un punto de inflexión que trasciende la política interna nicaragüense: no modifica la naturaleza del régimen, pero sí elimina el último elemento simbólico que aún lo vinculaba con una democracia electoral. Aunque posteriormente el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, intentó matizar las declaraciones asegurando que sí existirán elecciones bajo un nuevo marco constitucional, el mensaje político ya había sido enviado. Ortega dejó entrever que el poder ya no necesita legitimarse mediante procesos electorales, sino únicamente...