Energía sobre ideología: el nuevo orden que emerge del conflicto con Irán.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán cumplió un mes y atraviesa hoy un momento de profunda incertidumbre, con una creciente expansión regional. Más allá del plano militar, el conflicto ya ha generado un terremoto en los mercados globales, impulsado por el rápido aumento del precio del petróleo tras el bloqueo del estrecho de Ormuz. Como consecuencia, el encarecimiento del diésel y la gasolina se ha trasladado prácticamente a todas las economías. Los rastreadores de tráfico marítimo muestran cientos de petroleros detenidos a ambos lados del estrecho, atrapados entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, mientras aseguradoras y operadores evalúan el nivel real de riesgo. Para los importadores asiáticos, el impacto ya es tangible. Este escenario no solo tensiona la economía global: también está reconfigurando el tablero internacional. En medio de la disrupción energética, surge una oportunidad inesperada para países históricamente sancionados, pero con grandes reservas de crudo...