Del Petrodólar al Petroyuan.
Tres semanas después del inicio de la guerra conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el conflicto ha dejado de ser una operación rápida para convertirse en un escenario de alta complejidad, donde lo militar, lo económico y lo geopolítico se entrelazan en una misma tensión. Lo que comenzó como una ofensiva basada en superioridad tecnológica —drones, misiles y ataques coordinados— ha evolucionado hacia un conflicto más incierto, marcado por mensajes contradictorios desde Washington, presiones fallidas para la participación internacional y una creciente inestabilidad en toda la región del Golfo. En el centro de todo, un punto estratégico redefine el ritmo de la guerra: el estrecho de Ormuz. Irán, que controla su ribera norte, ha limitado el acceso al estrecho y lo ha convertido en el verdadero bastión del conflicto. No es un movimiento menor. Por esta ruta transitaba cerca del 20% del comercio mundial de crudo, lo que la convierte en una arteria crítica del sistema energétic...