Reino Unido: cuando cambiar de primer ministro ya no resuelve la crisis.
Durante décadas, el Reino Unido fue considerado uno de los sistemas políticos más estables del mundo. La fortaleza de sus instituciones, la continuidad de sus gobiernos y su capacidad para proyectar influencia internacional convirtieron a Westminster en uno de los grandes referentes de la democracia liberal. Sin embargo, la llegada de Andy Burnham como nuevo primer ministro —el séptimo en apenas una década— demuestra que el problema británico dejó de ser un asunto de liderazgo para convertirse en una crisis estructural de gobernabilidad. La salida de Keir Starmer ocurre apenas dos años después de haber puesto fin a catorce años de gobiernos conservadores. Su victoria en 2024 parecía representar el inicio de una etapa de estabilidad política, pero el deterioro económico, la persistencia del alto costo de vida, la presión sobre las finanzas públicas y las tensiones dentro del Partido Laborista terminaron por erosionar rápidamente su capital político. El relevo en Downing Street ref...