¿El plan de la paz?
La guerra en Ucrania pareciese estar dando un giro, con el anuncio el 16 de octubre del presidente Vlodomir Zelenski de El “Plan de la Victoria”, con el que pretende terminar la guerra contra Rusia. Este, es una apuesta de Kiev, bastante ambiciosa y esperada, propuesta en 5 puntos y tres anexos confidenciales hasta ahora, con lo que se lograría en apoyo de occidente llevar a Rusia a sentarse a negociar en 2025 y al final de la guerra.
Zelenski, se ha reunido con varios mandatarios de la OTAN, para presentarles su proyecto, que plantea a grandes rasgos, el fortalecimiento militar de Ucrania por la vía no nuclear; la movilización del conflicto hacia territorio ruso, para crear una especie de zona de contención; la inmovilidad de las fronteras ya delimitadas; proyecta el ingreso de Ucrania a la Alianza del Atlántico Norte antes de que termine conflicto; además, trata planes postguerra y de cooperación con el resto de Europa1. Los detalles se desconocen por riesgo de seguridad, aunque los lideres nacionales, si saben el proyecto completo.
El Kremlin, por su parte, denuncio que Kiev está arrastrando a la OTAN a un conflicto con Rusia y que esto solo va a generar una escalada global del conflicto, distando del objetivo de Zelenski; El portavoz del gobierno ruso, Dmitry Peskov aseguro que este, es un “plan estadunidense camuflado” que pretende utilizar Ucrania como campo de batalla y excusa para enfrentamientos entre potencias2.
Era de esperarse que el anuncio trajera todo tipo de opiniones, no obstante, es una jugada de Zelenski contra reloj, a puertas de un nuevo y crudo invierno; con un ejército y población desgastados; el reciente avance de las tropas rusas en Donetsk; los cambios políticos del mundo y sobre todo las elecciones presidenciales en Estados Unidos; urge la aprobación y apoyo a su proyecto para garantizar avances y frenar la guerra.
El aliado mayor de Ucrania, Estados Unidos, vivirá sus elecciones primarias en noviembre próximo y un cambio radical, le puede significar perder su socio más importante. Donald Trump ha anunciado su intención de detener la guerra a toda costa, que podría darse de la mano de su cercanía a Putin, dejando de lado Kiev; paralelamente, Kamala Harris, asegura que no reuniría con el mandatario ruso, sin tomar en cuenta a Zelenski, aunque evita referirse a la adhesión a OTAN.
Alianza, crucial en el curso de la guerra, y de pleno conocimiento que ha llevado al mandatario ucraniano a reunirse con Biden, Harris y Trump, en la búsqueda de consolidar el inicio de su proyecto cuanto antes.
Con Europa, se corre menos el riesgo de perder el apoyo, la Unión Europea, ha ratificado su apoyo a Kiev, Zelenski ha comunicado su proyecto en una gira a varios de sus homólogos, sin embargo, estos, evitan hablar de la aprobación total de Ucrania como miembro, sobre todo antes de que termine la guerra, como propone el “Plan de Victoria”, ya que en este lugar, la garantía de seguridad colectiva, en la que todos los aliados están comprometidos a respaldar a cualquiera de sus partes que este en riesgo de amenaza o inmerso en un conflicto, generaría un posible escalada en la que todos estarían obligados a participar.
Es evidente, como Zelenski se jugó sus cartas geopolíticas, armo un plan ambicioso y lo presento al mundo, con el tiempo en su contra y los cambios globales de todo tipo encima, esperando el apoyo de las potencias. Ha puesto a los miembros de la OTAN en estos términos, en una encrucijada, porque existe la posibilidad de la paz y terminar el conflicto, pero con la posibilidad latente de escalar el conflicto y comprometerles en esta escalada. Igualmente, y con Estados Unidos, Kiev dio todo lo que tenía, usando la diplomacia con los posibles nuevos lideres mayores y el actual, tratando de asegurar con el gobierno el mayor apoyo posible.
Se ha movido el tablero de geopolítica, con nuevas variables a tratar, con un buen manejo, podría garantizar la paz en Ucrania y salvar millones de vidas; con malas decisiones, llegaría a ser una guerra a escala global. Los lideres globales, se enfrentan a esta disyuntiva, de la que depende el curso de la historia, se ha puesto el proyecto sobre la mesa, falta ver que deciden y que se hace. Próximamente se sabrá.
Comentarios
Publicar un comentario