Guerra de dos mundos.
La península de Corea, un territorio en Asia que alberga un conflicto desde mediados de 1950, donde se han vivido momentos de calma, intención de unificación y estallidos de tensión. El último de estos lleva en desarrollo desde el año pasado, y detono en octubre de 2024, cuando el régimen de Kim Jong Un, decidió cortar toda relación con su vecino del sur, en cabeza de Yoon Suk-yeol, además, decidió fortificar y cerrar las fronteras existentes, incluso adapto su constitución, anuncio cambios en su gabinete militar e informo a Estados Unidos de sus nuevas políticas, para evitar, su injerencia.
Desde la década de los 90´s, ambos coreas emprendieron un proyecto de unificación, con los años, el avance ha sido mínimo, aunque, aliviano la tensión entre ambas naciones en la región. Sin embargo, y desde finales de 2023, se reactivarían las hostilidades, tras el acercamiento de Kim a Rusia, al igual que de Yoon a Estados Unidos y occidente, acompañado de una serie de eventos geopolíticos.
De a poco, Corea del Norte, fue tomando distancia, en enero de 2024, Kim anuncio que su nación, ya no buscaría la reconciliación y la reunificación con el sur1. Esto, siguió a un fortalecimiento paulatino militar de la frontera, acompañado de un discurso fuerte y contra su homólogo del sur, al igual que afianzamiento de la relación con Rusia.
Por su parte, Yoon, ha venido afianzando sus lazos con occidente, política y militarmente, se ha visto a Estados Unidos bastante cercano a Corea del Sur, incluso se ha hablado de entrenamientos de los ejércitos y cooperación internacional y nuclear. Tan solo, el pasado 1 de octubre, en el desfile por el día de las Fuerzas Armadas, se vio en Seúl, toda clase de armas de gran alcance y potencia.
En consecuencia, Kim Jong Un, argumenta sus decisiones de distancia y fortalecimiento militar, como una medida de auto protección, contra la posible amenaza del sur; igualmente, Yoon Suk-yeol, toma como justificación la hostilidad de su vecino para mostrar su poderío militar y acercarse a occidente.
Es evidente, que ambas naciones se apoyan en cualquier razón, para sustentar el aumento de las tensiones, aproximándose a aliados que generan más distancia; aprovechan cualquier oportunidad para amedrentar su vecino, como las muestras de armas, entrenamientos militares y comentarios hostiles.
Su interacción se ha convertido en una especie de guerra pasiva, que solo parece incrementarse, donde no existen hasta el momento enfrentamientos directos, pero si una tensión latente y lista para escalar.
Paralelamente, los acercamientos del norte a Rusia y del sur a occidente, alimentan la distancia, y la rivalidad de potencias internacionales, quienes ven en este conflicto regional la posibilidad de evidenciar su poderío regional y mundial. Es una cadena en aumento, donde la geopolítica delimita el actuar de las partes.
Se espera que las tensiones entre Coreas continúen, esperando que no se escale a un conflicto bélico, ya que, de ser así, terminarían involucrados directamente Estados Unidos y Rusia, escalando la guerra a nivel global; situación que se ha querido evitar a toda costa y podría acabar el mundo como se conoce.
Se resalta, como la geopolítica determina el actuar del mundo y el poderío, es un elemento que todas las naciones quieren mantener y expandir, este es un claro ejemplo, entre muchos de estas dinámicas, notorio en la península de Corea.
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