Guerra por doquier.
La situación en medio oriente hoy se encuentra en un punto crítico, al borde de un conflicto casi global; desde 7 de octubre de 2023 con el inicio de la guerra entre Gaza e Israel, el conflicto no ha hecho otra cosa más que escalar, tras el ataque a territorio israelita, estos le declararon la guerra al grupo armado Hamás y aliados, como Hezbolá y los Hutíes, conocidos como “eje de la resistencia” .
Paulatina y avisadamente, frente a los ojos del mundo se ha venido gestando una guerra, no obstante, hace poco esta esta se detono; luego, de que el pasado 27 de septiembre1, el ejército israelí llevara a cabo la operación “Flechas del norte” en territorio líbanes, un ataque organizado a un edificio en Beirut, la capital contra activos de Hezbolá, dejando 46 muertos y 85 heridos2, además, terminando con la vida del jefe Hassan Nasrallah del grupo armado.
Dicha situación sirvió a Irán, en cabeza del ayatolá Alí Jamenei, de justificación para soltar un ataque respuesta de más de 180 misiles hacia Israel, el martes 1 de octubre; el “domo de hierro” que protege el espacio aéreo israelí, logro repeler la mayoría de este ataque, que sería la declaración directa y oficial de guerra entre ambas potencias militares de la región.
Netanyahu se apresuró a decir que la ofensiva fue un “gran error” y que “pagarán por ello”3 mientras prepara la contraofensiva. Su vecindario que de por si era hostil, se ha convertido en un campo de batalla, con múltiples frentes; en el norte contra hezbolá en el Líbano; en el canal de Suez contra los rebeldes Huties que atacan barcos; al oriente contra Hamás; sumado a todo en apoyo y coordinación global con Irán, quien ataca por todos lados.
Por donde se mire, esta situación vaticina una catástrofe, que lleva al resto del mundo a pedir un cese a fuego. Israel se ha enfrentado a las exigencias del mundo para detener los ataques en Gaza, tras su repetida negativa, el mundo parecía darle de a poco la espalda, pero estos últimos sucesos podrían significar un cambio de su lugar geopolítico; sería la oportunidad para volver a ser de alguna manera la victima de sus vecinos hostiles, enemigos de occidente, como lo es Irán, fortaleciendo así su respaldo internacional.
Por otro lado, el bando del “eje de la resistencia”, se ha visto recientemente robustecido, en el Líbano, Hezbolá protagoniza los enfrentamientos relegando al ejército nacional, quien poco se ha involucrado en el conflicto. En Irán, el gobierno se organiza con más fuerza para atacar Israel, se proveen armas a los aliados y se prevén nuevas ofensivas. El llamamiento internacional y descontento global no hace eco en estos grupos, solo les fortalece.
Es evidente, como medio oriente se ha convertido en un “tablero de Astucia Naval”, cualquier movimiento de alguna parte, puede dar un giro al conflicto, mientras las demás naciones del mundo observan y llaman a la paz, miden cada uno de sus movimientos para no contribuir al escalamiento del conflicto, apoyando a sus aliados sin afectar mucho al otro bando.
En medio de todo, y pese a las afectaciones, ambos bandos han sacado beneficio del enfrentamiento. Israel, como se dijo, está cambiando la imagen negativa y de distanciamiento internacional que le ha dejado no detener el bombardeo de Gaza, ni permitir el paso de ayuda humanitaria, lo que le podría significar fortalecer lazos con sus aliados en occidente, quienes deberán medir su apoyo, sobre todo con Estados Unidos que, si bien es su gran aliado, se enfrenta a unas elecciones presidenciales y al gran movimiento Pro-Palestina, que cambia el escenario, no como en los 2000 donde el apoyo era prácticamente total, Biden ratifico el apoyo a su colega, afirmó que ordeno el respaldo de sus tropas para detener los ataques 4.
Mientras tanto, el “eje de la resistencia” toma fuerza, reivindica sus ideales y ataca a su gran enemigo israelí; igualmente, podría aprovechar y acercarse a Rusia, o incluso algunas naciones de Asia, que distan de occidente y pueden ver en esta, la oportunidad de enfrentarse a sus contrincantes en un territorio medianamente lejano, al igual que, de demostrar su fuerza y capacidad política y militar.
Ciertamente, en una guerra no gana nadie, pero en términos geopolíticos siempre hay ganancias y faltara ver los próximos movimientos de ambos grupos. De corazón se espera que la situación no escale y que dejen de morir personas, que se logre una convivencia en paz, en este conflicto, deja el mundo expectante, con el temor de un conflicto global.
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