El camino hacia la paz.
El conflicto en medio oriente ha dado un gran giro el 27 de noviembre; ya que Israel y el Líbano han firmado un acuerdo de cese al fuego bilateral, vigente por 60 días, con posibilidad de prorrogarse, liderado por Estados Unidos y Francia. Este, transformaría completamente las dinámicas de la región, cambiando el tablero geopolítico.
Tras 13 meses de hostilidades en oriente medio, miles de muertos, desplazados, desgaste militar, presión internacional, por mencionar algunas, ha entrado en vigor el alto al fuego, aunque frágil, transfigura las dinámicas de la región, les permite a los implicados descansar, redirigir su atención, alivianar el vecindario, igualmente; evidencia intenciones y vaticina el futuro de la guerra.
El acuerdo, basado la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de 2006, instaura la suspensión al fuego cruzado, la retirada de las tropas armadas de la frontera, asimismo, establece “la línea azul” una franja territorial simbólica y delimitada de armonía alrededor de la frontera, bajo el control de la ONU, que sirve de muro de contención y de garante de paz entre las partes; firmada entre Israel y el Líbano, pero aceptada por el grupo de Hezbola, anunciada por Biden y celebrada por múltiples gobiernos alrededor del mundo.
Ambas partes resultan beneficiadas, la guerra les ha deteriorado drásticamente. Hezbola se encuentra bastante desgastado; diezmado; sus estructuras de liderazgo tambalean; los ataques han impactado las rutas de comercio, generado desplazamientos y la economía libanesa es la gran perjudicada. Por su parte, Israel ha enfocado gran parte de su arsenal hacia su vecino en el norte, perdiendo alcance y atención en Gaza, mientras recibe ataques que golpean el norte del país y miles se ven afectados; adicionalmente, Netanyahu esta presionado por la comunidad internacional para detener la ola de violencia, mientras pierde aliados globales.
En este contexto, mediar parece la mejor alternativa. Así Israel logra apaciguar un poco la comunidad internacional; le quita un aliado activo a Hamas; puede concentrar su atención total en la Palestina; ataca de cierta manera la supeditación hacia Irán, pese a que el "Eje de la Resistencia” no ha cambiado, ni cambiara sus intenciones contra occidente y EE. UU., aunque, si pone en dialogo nuevas variables.
Paralelamente, para el Líbano, esta tregua, le permite descansar, recobrar fuerzas del desgaste de la guerra; reestablece en el gobierno libanes cierta credibilidad y relativa fuerza que Hezbola le ha arrebatado; hace posible que los desplazados vuelvan a sus hogares y emprendan la reparación de la economía. Para Irán, esto, lejos de ser algún tipo de deslealtad, es una oportunidad para no saturar a su protegido, la ocasión para recuperarse y reorganizarse.
La gran victoria es para el mundo, ya que se aseguró una desescalada del conflicto en oriente medio, se vislumbra el camino hacia la paz total; por ahora, Israel niega toda posibilidad de llegar a un acuerdo con Hamas, mientras este ha anunciado su respeto por la decisión libanesa y no descarta “la puerta” a diálogos futuros.
Es evidente como los esfuerzos, poderío e influencia internacional para desescalar el conflicto en oriente finalmente han dado resultados, la presión global de la mano, sobre todo de Estados Unidos y Europa se han traducido en una tregua, apoyándose en la diplomacia, el desgaste y los intereses mayores de las partes, se ha logrado un acuerdo, que abre el camino una posible paz total. Se espera que este sea el comienzo para el gran objetivo que beneficie el mundo entero.
Todo es una falsa Paz
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