Catatumbo colombiano
Desde mediados de enero de 2025, la violencia en Colombia se ha recrudecido, luego de que el ELN (Ejército de Liberación Nacional), las disidencias de las FARC y otros grupos armados iniciaran enfrentamientos bélicos por el control de la zona del Catatumbo en el nororiente del país, un corredor fronterizo con Venezuela de suma importancia para el desarrollo de cualquier grupo al margen de la ley. El gobierno, por su parte, decidió detener las negociaciones, bastante adelantadas para el acuerdo de paz y está organizando un contrataque en la región.
Este suceso lamentable, evidencia, problemáticas estructurales de manejo y organización, entre otras, del gobierno actual de Colombia y de administraciones anteriores, así como la influencia del narcotráfico y el impacto y relevancia de variables externas, como, Venezuela en cabeza de Nicolas Maduro.
El Catatumbo, epicentro de estos sucesos, es una región de más de 48.000 km2 al nororiente de Colombia, rica en recursos, fauna y flora, atravesada por un rio largo, en la que hay poca presencia estatal, extensas plantaciones de coca, además, de presencia histórica de grupos armados, igualmente, se encuentra en la frontera con Venezuela.
Estas variables, convierten esta zona, en una región geopolítica importante, sirve para el transporte de cualquier insumo, bien y/o personas; para el tránsito del narcotráfico desde Colombia a Venezuela, donde las autoridades pierden el rastro y jurisdicción y puede ser distribuida a múltiples destinos; paralelamente sirve para la movilización de personas e insumos militares entre naciones. De igual manera, este territorio cuenta con una amplia extensión de plantaciones de coca, sumado a lo anterior, le generarían divisas significativas a quien gobierne el Catatumbo. Así, el control de la circunscripción resulta en una herramienta estructurada clave para el sostenimiento de cualquier grupo armado en Colombia, lo que explica en parte los enfrentamientos.
Esto anterior, convierte a Venezuela y la administración de Nicolas Maduro, en una variable muy relevante, ya que, sirve de ruta de intercambio, alberga activos y hasta se ha sospechado de colaborar con los grupos armados, por mencionar algunos. Así mismo, Maduro ha participado activamente en los diálogos de las negociaciones para el acuerdo de paz, incluso lo menciona cada vez que puede.
Hoy, ambas naciones viven el momento de más tensión desde que Petro llego a la presidencia en Colombia, dado que este no acepto la reelección de Maduro exigiendo la muestra de actas y no participo en su posesión del pasado 10 de enero. Lo que ha significado distancia diplomática.
Ahora, con este nuevo estallido, la fuerte influencia de Maduro y la notoria distancia diplomática, Petro está buscando acercarse a su vecino, así lo ha manifestado por redes sociales y con reuniones entre personalidades del gobierno recientes, cerca de la zona de conflicto. Pareciese, una alternativa para que el plan del gobierno colombiano de “paz total” no fracase, ya que irse a una guerra extendida, significaría el desmoronamiento de este proyecto.
No hay otra figura con la misma relevancia de Maduro, en este conflicto, por lo que resulta fundamental que existan buenas relaciones entre ambos lideres para un óptimo desarrollo en este. Lo que podría obligar a Petro a alivianar su discurso de rechazo hacia Maduro, a aceptarlo de cierta forma, porque de otra manera no colaborara. Al final le brindaría un poco más de respaldo al líder venezolano en un contexto de rechazo global extendido.
Así mismo, le generaría problemas internos a Petro en Colombia, ya que el debate en torno a Venezuela es bastante fuerte en el país, resultando en un impacto en su popularidad y futuro político; de por sí, este escalamiento de hostilidades afectara esto, significara el fracaso de sus políticas de gobierno y/o el re-activamiento de un conflicto bélico interno y/o acercamientos a la criticada y rechazada administración Maduro. En pocas palabras, está en una encrucijada.
Es evidente como Maduro en cabeza de Venezuela es un factor muy relevante en el desarrollo del conflicto interno en Colombia y la interacción con este vecino impactara en el futuro la guerra interna colombiana contra en ELN, dependiendo de las acciones que determine Petro. De este modo, igualmente, la administración chavista podría beneficiarse, disminuyendo el rechazo externo, recibiendo un poco de legitimidad y respaldo exterior.
Por otro lado, el ELN, está fuertemente armado y aunado en la región del Catatumbo, por lo que se espera que diezme a los otros grupos presentes en este territorio, generando una ola de desmovilizados en búsqueda de refugio estatal, que ya empezó, además, que obtenga más fortaleza, convirtiéndolo en un actor de mayor peso. Esto, disminuye la presencia de otros actores en la zona con los que el gobierno deba mediar y ya los acoge dentro del sistema, pero complica aún más el proceso de paz entre el gobierno y el Ejército de Liberación Nacional desequilibrando la balanza de poderes.
Es evidente como el recrudecimiento de la violencia en Colombia, ha dado un giro que ha dejado personas muertas y miles de desplazados, cuestionando la eficacia del proyecto de “paz total”; igualmente se vislumbra le importancia de actores externos como Venezuela, quien es clave en este proceso e incluso podría salir beneficiado como único garante para el proceso de paz con el ELN. Por su parte Petro, se encuentras en una situación compleja y lo que haga afectara las elecciones que vienen en Colombia en 2026.
Se espera de corazón que lo mejor ocurra, que se garantice un cese al fuego y los miles de damnificados puedan recibir ayuda y volver a sus hogares con la garantía de una paz real y duradera. Falta ver que sucederá, seguro transformará las dinámicas internas de Colombia, sobre todo de cara a las elecciones venideras.
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