El terremoto global.

 Le geopolítica global se ha estremecido en los últimos días, en torno al curso de la guerra en Ucrania. Luego de que Donald Trump, cambiara la estrategia de política exterior de EEUU e iniciaría acercamientos a Rusia, para luego reunirse en Arabia Saudí a negociar sobre un posible acuerdo de paz, sin la presencia de Ucrania o Europa; todo esto acompañado de críticas a Kiev y el peor momento histórico en décadas, de las relaciones entre los miembros de la OTAN.   

Todo comenzó el pasado 12 de febrero, con una llamada entre Putin y Trump, el primer contacto desde el comienzo de la guerra en Ucrania, en el que a grandes rasgos acordaron iniciar las conversaciones para llegar a acuerdo de paz. Suceso que llevo a una reunión en Riad, Arabia Saudí de las delegaciones estadunidenses y rusas, el 18 de febrero, sin la presencia de Ucrania y el resto de Europa, para dialogar sobre el comienzo de las negociaciones para la paz. 

Entre las conversaciones ocurridas en Riad, y de lo que se sabe, las partes han manifestado que Europa no debe hacer parte de los diálogos, adicionalmente, se ha hablado del estrechamiento de relaciones Moscú-Washington y de la flexibilización de las sanciones económicas a Rusia. 

A esto se le suma, una serie de declaraciones de EEUU sobre la legitimidad del presidente Zelenski, quien no ha celebrado elecciones, previstas para 2024, dada la situación de la guerra y las disposiciones de la constitución ucraniana para estos tiempos, además, han mencionado que Ucrania no debería hacer parte de la OTAN y que es poco lógico que se pretendan las mismas fronteras de antes de la guerra; igualmente, Trump ha señalado a  Kiev como responsable de iniciar el conflicto y de mantenerlo hasta hoy y que, sin la ayuda de Estados Unidos, desaparecería como nación. 

Estos hechos han sacudido el resto del mundo, sobre todo a Ucrania y la UE, quienes han manifestado que son una pieza fundamental para que se llegue a un acuerdo de paz, que se desarrolla en su vecindario, sobre todo Ucrania como parte involucrada directamente; desatando múltiples críticas y una notoria fractura de las relaciones entre el viejo continente y EEUU. Por su parte la Unión Europea se reunió el pasado 17 de febrero en una cumbre extraordinaria en Paris, para abordar el acercamiento entre Washington y Moscú y sus riesgos, al igual que la seguridad de la región y como abordar y afrontar estos nuevos acontecimientos, resultando entre otras cosas, en la aprobación de un nuevo paquete de sanciones al Kremlin. 

Incluso China, gran aliado de Rusia, se ha pronunciado, celebrando el acercamiento entre Washington y Moscú, asegurando igualmente que, Europa y Ucrania deben hacer parte de las negociaciones y que lo más importante es lograr una paz real y duradera, promoviendo un multilateralismo justo en el orden mundial. Aunque, esta pretendería aprovechar el distanciamiento dentro de la OTAN para acercarse a la UE. 

En este contexto, es notorio el reajuste geopolítico, el cambio de las relaciones internacionales en la OTAN y la evidente fractura de estas entre EEUU y la UE, atravesando su peor momento en décadas. Washington decidió excluir a Europa y a Ucrania inicialmente de las negociaciones de paz, dándole un espaldarazo a sus aliados, mientras, se acerca Rusia, aislado y baneado por occidente, para dialogar sobre lo que ocurre en su territorio. Lo que ha llevado a la Unión Europea un poco perpleja a reconfigurar su política hacia la guerra y hacia quien hasta ahora creía su asociado. 

En este cambio diplomático de Trump, existe una probabilidad, que no sea más que una estrategia, con el discurso negativo hacia Ucrania y excluyendo a Europa, para que Putin se sienta respaldado y se siente a negociar con EEUU; tan solo, es notorio como los medios rusos han cambiado la retórica hacia Washington a una más amigable. Al final, se fortalecerían los lazos entre partes generando un ambiente de negociación más amigable; igualmente, estas han manifestado que Ucrania debería hacer parte, por lo que en este contexto se gestaría un dialogo prospero. No obstante, lo anterior es una posibilidad basada en el contexto y actuar de EEUU. 

Por ahora, lo que si es cierto, es como en pocos días las relaciones internacionales del mundo han cambiado, EEUU parece cada vez más cercano a Rusia y Europa busca reorganizarse y ser tomado en cuenta como actor activo, mientras el miedo a que el Kremlin decida expandir aún más sus fronteras, ronda activa. Paralelamente, Ucrania reclama su participación en cualquier negociación de paz y se niega a acatar algún acuerdo en el que no haya intervenido activamente. 

Aun, es muy pronto para ver el impacto real de todos estos sucesos, pero es claro que las dinámicas internacionales están cambiando y que el EEUU de Trump reconfigura la geopolítica internacional y es bastante impredecible. Al mismo tiempo la UE y Ucrania buscan adaptarse para no resultar vulnerables y excluidos. Mientras, por su parte Rusia, ve en esta, la oportunidad para llegar a algún acuerdo en las condiciones que más le favorezcan. 

No obstante, es imperativo que Ucrania haga parte de cualquier negociación y acuerdo de paz en su territorio y que se tomen en cuenta a todos los implicados, al igual que la participación de Europa como actor activo; de no ser así, la paz duradera y sostenible no podrá ser una realidad y el temor a un conflicto segura latente en el viejo continente. 

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