La cuestión de la energía Rusa
La mañana del 8 de febrero, la geopolítica en Europa ha dado un giro, luego de que tres naciones exsoviéticas, Estonia, Letonia y Lituania iniciaran el proceso de desconexión de la red eléctrica rusa, para integrarse en la red de la Unión Europea, de manera definitiva, cortando así un fuerte vinculo con Rusia.
Desde finales de la segunda guerra mundial, las naciones bálticas usaban la infraestructura de la Unión Soviética para el suministro de energía, no obstante, la caída de la URSS; la integración en la UE y las interacciones entre actores; la guerra en Ucrania, las sanciones económicas internacionales y el peligro constante a el uso de dichas mallas con fines políticos de todo tipo, impulsaron a una transición a el uso de la electricidad proveniente de la comunidad europea, hoy gestándose.
Dicha transición es una apuesta masiva de la Unión Europea y sobre todo de las naciones bálticas, para disminuir la dependencia a Rusia y fortalecerse como bloque. Implica una embestida integral que pretende aislar a los rusos, aminorando su presencia, poder e impacto en los miembros de la UE.
Con millones de euros invertidos, esta migración, conecta a Estonia, Letonia y Lituania con el resto de Europa. El sistema eléctrico ruso, llamado red eléctrica Brell –cuyas siglas representan a Bielorrusia, Rusia, Estonia, Letonia y Lituania, usado hasta ahora por estas naciones, ha estado bajo el control del Kremlin, pese a que la energía no proviene directamente desde Rusia luego del 2022 y el inicio de la guerra en Ucrania, si lo es el entramado de cableados que transportar el suministro.
Este cambio, comprende un tejido completamente nuevo, que conecta a los países bálticos con la red eléctrica la Unión Europea directa e independiente a el Área Sincrónica de Europa Continental, que cubre la mayor parte de la Unión Europea. Abandonando así, toda interacción en temas energéticos con Rusia.
Ya en proceso esta transición, efectiva tras 2 días, se plantea en tres pasos. Comprendidos en, la desconexión del entramado ruso; la realización de pruebas de frecuencia; y la posterior conexión a la red europea a través de Polonia, agendada para el 9 de febrero. Así, se espera que las nuevas conexiones suministren electricidad ininterrumpida a Letonia, Lituania y Estonia.
Ahora, existen varios riesgos en esta transición, como alguna falla en la red o el proceso, al igual que, la posibilidad de sabotaje ruso. Tan solo, cuando estas naciones bálticas anunciaron su intención de migrar a la red europea y abandonar la rusa en 2024, se denunciaron campañas de desinformación por redes sociales, sobre fallas en el suministro y alza en los precios de este. De igual manera, han ocurrido mas de 10 ataques a cableados submarinos en el mar báltico en los últimos 18 meses. Hechos presuntamente atribuidos a Rusia. En este contexto, cualquier cosa podría suceder, falta ver como transcurre esta migración.
Es evidente así, que, Rusia ha perdido un “bastión” de poder en Europa. Su influencia y capacidad de acción, que ha venido disminuyendo desde 2022 y el inicio de la guerra en Ucrania, ha decaído fuertemente, tras perder el control de la red de electricidad que alimentaba a Estonia, Lituania y Letonia. Ya no administra el entramado de este flujo, eliminando así, la posibilidad de presión y/o miedo que podría ejercer en torno a esta, impactando al final en su interacción con Europa, ahora en una posición mas debilitada.
Paralelamente, la Unión Europea, el ganador de este contexto, se ha fortalecido, ha logrado llevar a mínimos históricos su interacción y dependencia con Rusia exitosamente adaptándose a nuevas dinámicas, al igual que, ha imposibilitado la capacidad de acción y presión de la red eléctrica como un instrumento geopolítico, mientras establece una infraestructura solida y fluida con sus miembros, en la que todo se gestiona en completa injerencia interna.
Esta transformación del escenario geopolítico reconfiguraría la “balanza de poderes” regional, con la comunidad europea robustecida y mas unificada, en detrimento de Rusia disminuida y mas ausente, la interacción podría mutar en todos los aspectos, sobre todo, de cara a los diálogos de un cese al fuego en Ucrania. Aunque, las nuevas dinámicas de La Casa Blanca son un factor relevante.
Es visible, la gran cantidad de cambios en la geopolítica global, sobre todo en Europa, donde tanto Rusia como la UE se han adaptado a la trayectoria de la guerra, pasando de ser una región profundamente interconectada e interdependiente a mínimos de interacción; un claro ejemplo es la transición energética. Así mismo, es igualmente notorio, como se enfrentan indirectamente, con bloqueos económicos, disminución de interacción y sabotajes.
Aun esta transición esta en proceso, por lo que su impacto real, esta por verse. Lo que, si es cierto, es que las naciones bálticas han ganado independencia y se espera, esto pueda mejorar la calidad de vida a largo plazo de los ciudadanos implicados.
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