"El Nuevo Orden Mundial"
El pasado 28 de febrero, antes los ojos del mundo, ocurrió un escenario sin precedentes, cuando Zelensky, Trump y el vicepresidente Vance casi se van a gritos en el recinto de la casa oval. En una reunión diplomática que previa la firma de un acuerdo de explotación de las tierras raras de Ucrania y en el que Kiev buscaba consolidar el apoyo de Washington, pero que se volcó a netamente temas de la guerra y sus múltiples opiniones, resultando en un espectáculo casi de reality show.
A grandes rasgos, los mandatarios estadunidenses “regañaron” a Zelensky frente a la prensa, por su manejo de la guerra, por su falta de agradecimiento, por apalancarse en EE. UU., por gestar la prolongación del conflicto, entre otros, mientras afirmaban cifras no reales, enfatizaban en su cercanía a Moscú y condicionaban su apoyo; comentarios de los que el presidente de Ucrania se defendió un poco, diplomáticamente, pero guardo bastante la compostura. Luego, Trump detuvo el encuentro, cancelo la firma del acuerdo de tierras raras y la continuación de la reunión, mientras el mandatario ucraniano dejo La Casa Blanca y se dispuso a volver a Europa.
Dicho contexto, genero una ola masiva de opiniones a nivel global, muchas de las potencias del mundo, en Europa, Canadá, Australia se apresuraron a pronunciarse, ratificando su apoyo a Ucrania, condenando la invasión de Rusia y cuestionando el manejo de discurso de EEUU, incluso se mencionó el afán de reorganizarse y liderar ante los cambios geopolíticos que están ocurriendo.
Sobre todo, en Europa, gran parte de los mandatarios, a excepción de algún caso (Viktor Orbán, primer ministro de Hungría), desde todos los frentes políticos y de manera extrañamente casi unánime, declararon su apoyo total a Ucrania, hablaron de reformar políticas militares, proteger las fronteras, de cooperación y de ampliar el gasto bélico con premura, ante la latente y creciente amenaza de Rusia.
Por su parte, personalidades de todo tipo del Kremlin, aunque aún Vladimir Putin, celebraron por redes sociales lo sucedido, resaltando los comentarios de Trump y Vance, la alineación de Washington con sus políticas e insultando al mandatario ucraniano. En este contexto, Putin puede guardar silencio y solo ver lo que ocurre en occidente tranquilamente y luego pronunciarse cuando transcurran más sucesos.
Así, es evidente la tención la global. Como se dijo anteriormente en este blog, está gestándose una transformación geopolítica, que reconfigura el orden mundial prexistente. la nueva administración de Estados Unidos se muestra distante a sus aliados históricos, lo que ha generado una especie de bomba expansiva de preocupación; las naciones de Europa, al este las ex URSS y al oeste con los lideres principales de la UE, ven como su “hermano mayor”, quien ha servido de protector militar, político y garante, transforma su discurso y pareciese querer retirar su apoyo, acercándose a la gran amenaza que implica Rusia.
Esto, significaría una reconfiguración en el juego de poderes global, que empujaría a Europa a buscar fortalecerse como bloque, lejos de la sombra de Estados Unidos, lo que se traduciría en una reestructuración interna, más inversión militar, robustecimiento de la protección en las fronteras, alistamiento y adiestramiento de soldados, compra de arsenales, para generar un muro de contención que obstaculice cualquier intención expansionista de Rusia y mantenga al viejo continente posicionado como un actor relevante en el mundo.
Igualmente, esto, podría provocar en el resto del mundo, acciones similares, con la impredecibilidad de la administración de EE. UU., muchas de las naciones históricamente “protegidas” como Taiwán, Corea del Sur o Japón, que se encuentran en vecindarios hostiles, posiblemente se enfrentarían a una disminución del apoyo y resguardo que reciben, lo que las obligaría a emprender e invertir en su seguridad militar independiente.
Algo que es apenas lógico con la intención de Trump de disminuir el gasto del gobierno en el exterior. No obstante, esto disminuiría la influencia internacional de EEUU; dejar de ser el protector, implica disminuir su poder e influencia y no iría de la mano con el proyecto “Make America Great Again”. Así, el presidente estadunidense se enfrenta a una encrucijada, disminuir el gasto publico fuera de los Estados Unidos, sin perder su supremacía, una tarea compleja.
Por ahora, el escenario vira de esta manera. Lo que, si es evidente, es como se reajusta el orden geopolítico global y más y más naciones están tomando fuerza y predominancia, ya no solo es Estados Unidos, se ve a China cada más robustecida y al paso del tiempo más países se fortalecerán, distantes a EE. UU., transformando el mundo multipolar.
Es notorio como, el curso de la guerra en Ucrania está trazando una “hoja de ruta” para las relaciones internacionales del mundo. Así mismo, es visible como Zelensky, busca a como dé lugar aliados, lucha por mantener y garantizar el apoyo de Estados Unidos, pese a los diferentes encuentros no tan gratos, mientras se acerca más a Europa, tan solo, en la semana del 3 de marzo se reunirá con estos a negociar y dialogar sobre los nuevos pasos a seguir; no puede quedarse si apoyo y su estrategia es clara para lograr este objetivo.
Todo este escenario se mueve con rapidez, es un tanto impredecible y aún se está desarrollando, seguro se viene una avalancha de cambios profundos de todo tipo que repercutirán en el orden geopolítico global, está muy pronto para saber que ocurrirá, solo queda esperar.
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