El traspaso del Canal de Panamá

 Esta semana, BlackRock el fondo estadunidense de inversión más grande del mundo, anuncio la compra de dos puertos en el canal de Panamá, el de Balboa en el Pacífico, y el Cristóbal en el Atlántico, a la empresa CK Hutchison de Hong Kong, por 19.000 millones de dólares; en un movimiento económico gigante y que podría repercutir en el resto del mundo. 

Dicha transacción ocurre en un escenario particular, a meses de que Trump mencionara sus pretensiones sobre el canal de Panamá, argumentando el elevado coste de paso para navíos estadunidenses y la presencia y control extendida del gobierno chino; luego, del anuncio de nuevos aranceles entre EE. UU. y China; y ejecutada entre grandes empresas de ambas naciones implicadas. 

Pese a que esta compra aún debe ser aprobada por el gobierno panameño, dentro su marco legal, una vez con aval, se gestaría el traspaso de los puertos de Balboa y Cristóbal a cada lado del canal al gigante estadunidense. Este cambio, significaría un aumento en la presencia de EE. UU. en el canal y en gran medida, una retirada China. 

Así mismo, evidenciaría que China no controla mayoritariamente el canal y que Estados Unidos participa activamente, lo que, entre otras cosas, se traduciría en un posible alivio y apaciguamiento en el discurso de Donald Trump, caracterizado por su rudeza. Tan solo, luego de ser anunciada esta negociación, el mandatario se pronunció frente al congreso con regocijo, afirmando que su nación esta “más cerca del control del canal”. 

Este cambio, igualmente, mejoraría las relaciones entre EE. UU. y Panamá, en tensión, en las que el gobierno panameño se mostraría más alineado a las pretensiones de La Casa Blanca, lo podría plasmarse en mejores asociaciones comerciales e incluso impactaría en el manejo de futuras políticas arancelarias, tan activas últimamente. 

Paralelamente, es evidente como Wall Street, sirve a los intereses de la administración Trump y trabaja como su “brazo armado” para facilitar la materialización de sus intereses, fortaleciendo su participación e injerencia en una de las rutas comerciales más importantes de la tierra en cada extremo, diezmando la presencia y acción de otras potencias como China.  

De igual manera, repercute en la geopolítica global, redistribuye la balanza de poderes, favoreciendo a Estados Unidos y poderío relativo, que no se detendría ahí, limitándose al canal a Panamá, el fondo BlackRock prevé la compra de otros puntos de tránsito comercial a CK Hutchison en otras locaciones, pero no en Asia.  

En este contexto es notable, el impacto global que puede traer la adquisición de dos puertos en uno de los principales canales comerciales a nivel comercial y geopolítico. Aun este pronto para medir el impacto real, pero seguro repercutirá en el quehacer internacional.  

Al mismo tiempo está claro, como Wall Street sirve a los intereses del gobierno de EE. UU., gestando espacios para la materialización de sus intereses, como lo es mayor presencia en el canal de Panamá, en detrimento de China. Esta asociación puede ser una herramienta muy útil para Trump. 

Aun no se ha concretado este gran negocio, la última palabra es del gobierno panameño, avalando la viabilidad del traspaso, falta ver que sucederá y como esto repercutirá en el resto del mundo y en el contexto geopolítico. 

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