La atractiva Groenlandia
El pasado 11 de marzo, fueron los comicios en Groenlandia, en una jornada marcada por las temáticas independentistas y el creciente interés de Donald Trump por hacerse al control de la isla. Mediatizado como nunca, el mundo observó el nuevo curso político de la isla más grande del mundo, de un poco más de 56.000 habitantes y en donde, en un giro inesperado, El Partido Demokraatit (Democrático) de centroderecha, en cabeza de Jens Frederik Nielsen, desbanco al partido de gobierno como nueva fuerza para el poder.
Con una índole independentista, pero gradual, que pretende un fortalecimiento interno de la infraestructura de la isla para luego llegar a la autonomía total, pero no con una fecha clara; rechazando la anexión con EE. UU., aunque sin descartar una posible colaboración y asociación, el partido Demokraatit logro casi el 30% de las votaciones totales, obteniendo el primer lugar.
En este contexto, y pese al cambio político interno, no se esperaría una fuerte transformación inmediata en las políticas de la isla. No obstante, es notorio el sentimiento independentista de la población, la campaña política se volcó principalmente en esta temática y el rechazo a las pretensiones estadunidenses sobre el control de la isla, es más, pese a mínimos contrastes de términos y tiempo, la mayoría de los partidos y la ciudadanía coincide en la desaprobación de la idea de hacer parte de EE. UU. y quiere emanciparse de Dinamarca.
Quien, desde el siglo pasado, ha ido adquiriendo mayor autonomía, con mayor fuerza desde el referéndum del 2009, aunque depende en gran medida de Dinamarca, esta subvenciona económicamente la isla y a cargo de la seguridad, en apoyo de la OTAN. Es así, que el deseo de independencia de Groenlandia podría dejar este territorio sin la gran protección y respaldo que ha recibido hasta ahora, a merced del mundo. Por esta razón, el autogobierno total como objetivo, no cuenta con una fecha clara.
Así mismo, el interés creciente de la Casa Blanca por el control de la isla ha impactado fuertemente y unánime entre los ciudadanos, logrando un discurso generalizado de oposición y fortaleciendo el sentimiento independentista; la población sugiere que la atracción de Trump, atenta contra su soberanía y está relacionada con la intención de explotación económica, dadas las riquezas inexploradas de este territorio, su ubicación estratégica y las rutas comerciales que la circundan, como lo ha dejado ver el magnate en sus varias menciones al respecto.
Para Estados Unidos, esta superficie cercana a sus límites sería un crecimiento geopolítico inmenso, ya existe una base militar, no obstante, se traduciría en el control de la isla más grande del mundo y menos habitada y sus cercanías, de la extracción de gran cantidad de minerales hasta ahora inexplorados, mayor presencia en el círculo polar ártico en detrimento de Rusia y China quienes vienen aumentando sus apariciones. Es decir, que la obtención de Groenlandia implicaría un fortalecimiento estructural de EE. UU. como potencia.
De igual manera, parece estar lejos de suceder, aunque en un panorama autónomo, Groenlandia independiente y en busca de crecimiento si pudiese acercarse comercialmente a Estados Unidos, no para anexarse dentro de la administración de Washington, pero si en busca de ingresos e insumos para la explotación de sus recursos naturales y protección militar, lo que le daría a la Casa Blanca mayor influencia, que sería útil y aprovechable, pero no un control total. Hasta ahora, pese a unas cartas y las famosas afirmaciones, no ha habido una intención real y clara de acercamiento de la administración Trump con Nuuk.
Es evidente así, como los pronunciamientos de Trump lograron impactar en la política interna de Groenlandia, fortaleciendo el discurso independentista y en el curso inesperado de sus elecciones, y en un futuro podrían traducirse en alianzas estratégicas, mas no en una anexión.
Simultáneamente, y en plena guerra comercial global, La Unión Europea y Dinamarca ven con recelo las afirmaciones de Trump, han robustecido la seguridad de la isla, con él envió de dinero y fuerzas militares garantizando la protección de este gran territorio. Denotando su fuerza y reafirmando su soberanía relativa.
Por todo esto, es claro que Groenlandia se ha convertido en una pieza clave creciente de la geopolítica global, que representa la fuerza de Dinamarca y por tanto de Europa, mientras encapsula un deseo expansionista de Estados Unidos, aunque hasta ahora solo en palabras.
Aún falta ver el desarrollo del nuevo gobierno de Groenlandia y como está administración “juega en el tablero geopolítico”, en el contexto actual de tantos movimientos políticos y económicos, en el que pareciese el nuevo orden multipolar global.
Gracias por mantenernos informados de los acontecimientos geopolíticos a nivel global, desde una óptica independiente y veraz. Excelente Blogspot. Felicitaciones
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