Petróleo y Geoplítica
El 31 de mayo, la OPEP+ (la Organización de Países Exportadores de Petróleo y aliados) anunció por tercera vez consecutiva que, para julio de este año, incrementará en 411.000 barriles diarios la producción de crudo mundial. Esto, curiosamente, ocurre en un contexto donde la demanda ha disminuido, el precio del petróleo ha caído a su nivel más bajo en los últimos cuatro años, y la economía global muestra signos de desaceleración, todo en medio de una crisis comercial en curso.
Un movimiento así, con tanto peso geopolítico como el petróleo, no puede pasar
desapercibido y podría reconfigurar el escenario internacional.
En plena crisis
arancelaria y tras la desaceleración económica que ha marcado el 2025 impulsada
por cambios diplomáticos en Estados Unidos, tensiones en Medio Oriente, el
conflicto en Ucrania y la caída del dólar, el ambiente global se siente
austero, incluso pesimista. Aun así, y contra todo pronóstico, la OPEP+ informó
que ocho de sus miembros (Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán,
Argelia, Omán, Arabia Saudita y Rusia) comenzarán a producir más petróleo.
El aumento, tres veces mayor al inicialmente previsto, se justifica, según el
comunicado oficial, en la "estabilidad de las perspectivas económicas
mundiales" y en la "buena situación actual de los mercados",
reflejada en los bajos inventarios de petróleo.
De entrada, este aumento
en la producción implica más oferta y, por tanto, una presión a la baja sobre
los precios. El barril ronda hoy los $60 USD, el valor más bajo en cuatro años.
En una economía global en pausa, esta decisión parece ir en contra del sentido
común. Sin embargo, podría tratarse de una jugada estratégica que apunta a
mover el tablero geopolítico.
Todo indica que es un
ajuste con fines más políticos que económicos. Arabia Saudita, uno de los
pilares de la OPEP+, ha estado bajo presión desde enero por parte de Estados
Unidos para aumentar la producción y así beneficiar a los consumidores
norteamericanos. Esta acción podría interpretarse como una “respuesta” a las
solicitudes del presidente estadounidense Donald Trump, buscando quizás
mantener una relación favorable con Washington en un año crucial.
Por otro lado, se plantea
que esta estrategia busca también frenar el avance del fracking, especialmente
en EE.UU. al hacer que el petróleo tradicional sea más barato que el producido
mediante esta técnica. Si logran mantener el precio del barril entre los 55 y
60 dólares, podrían volver insostenible parte del fracking, recuperando así
parte del mercado perdido.
Además, algunos analistas
consideran que este aumento podría estar vinculado a un intento de aliviar las
sanciones sobre Irán y Rusia, dos miembros clave del grupo. Al permitirles
producir más, y con una alianza interna sólida, se abriría la puerta a negociaciones
internacionales que buscarían acceder a su crudo barato. Si, además, se llegara
a un posible alto al fuego en Ucrania, lo cual inevitablemente incluiría la
revisión de las represalias económicas y Rusia podría ver una ventana de
recuperación.
En este panorama, hay
múltiples lecturas: algunas apuntan al temor de una sobreoferta que siga
empujando los precios a la baja, mientras otras vislumbran un intento de
reordenamiento global del mercado petrolero, con impactos a largo plazo sobre
la competencia, especialmente frente al fracking.
Lo evidente es el intento saudí por reafirmar su poder, mientras cede
estratégicamente ante EE.UU. y exige mayor disciplina a los miembros del
conglomerado, todo en un entorno cada vez más incierto.
Lo cierto es que el
petróleo es y sigue siendo una herramienta geopolítica. La OPEP+, como actor
internacional, tiene el poder de sacudir economías enteras con decisiones como
esta. Internamente, busca recuperar control y competitividad; externamente, parece
jugar con los tiempos y necesidades de aliados y rivales.
Lo que parece una estrategia contradictoria como aumentar la producción cuando
la demanda está en retroceso podría terminar reorganizando el mercado global
del crudo y, con ello, tener efectos que aún no alcanzamos a dimensionar.
Habrá que observar con
atención cómo se sigue moviendo este tablero. Porque si algo enseña la
geopolítica, es que todo, absolutamente todo, tiene un propósito.
El ajedrez geopolítico se está moviendo y es clara la explicación sobre esas posibles jugadas en la OPEP+. Excelente Artículo.
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